“EL TORO”, FIGURA MEXICANA DEL BICENTENARIO PDF Imprimir E-mail

“EL TORO”, FIGURA MEXICANA DEL BICENTENARIO

Reconocen la carrera del mexicano

toro1 de Septiembre de 2010 (LMP.mx / El Universal).-Muchos novatos sucumben ante los nervios de un montículo de Grandes Ligas. Les sudan las manos, lanzan inseguros, alargan el tiempo entre una jugada y otra. Pero hubo uno de tantos que desde el primer momento mostró temple. Se fusionó con su entorno y así lució más de 17 años. Fernando Valenzuela Anguamea (1 de noviembre de 1960) era un pítcher diferente con ganas de escribir su propia historia.

Un 15 de septiembre de hace 30 años, Valenzuela fue llamado al montículo para sustituir a Jerry Reuss. Desde el primer lanzamiento se mostró cómodo. Por momentos sereno y hasta experto. Pareciera ser todo lo contrario a un novato de 20 años en su primer juego en la MLB. Los Dodgers de Los Ángeles lo habían contratado hacía un año y ahora respondía con creces.

Fernando para los amigos, Valenzuela para los negocios, El Toro para los aficionados. No sólo se convirtió en el favorito de entre los seguidores a los Dodgers, sino que despertó un boom entre los mexicanos, quienes no dejaban de evocarlo en cada charla de sobremesa. La Fernandomanía lo catapultó en el caudal de alcanzar el calificativo de “leyenda deportiva mexicana”.

Etchohuaquila apareció en el mapa para el mundo hace 30 años. Antes de que Valenzuela se subiera al montículo de Grandes Ligas, sólo se trataba de un pequeño poblado dedicado a la agricultura, cerca de Navojoa. Aquí fue donde un niño sonorense de 13 años, con 11 hermanos, aprendió las virtudes del rey de los deportes entre polvareda y convivencia familiar.

Con los Mayos de Navojoa tuvo su primera experiencia en el oficio de lanzar y recibir dinero por ello. Poco tiempo después pasó a la liga central en un equipo de Guanajuato y de ahí brincó a los Leones de Yucatán. El cubano-estadounidense Mike Brito, buscador de talentos, siguió las recomendaciones de la gente que le hablaba de un joven de talento único. Lo firmó rápido.

En el verano de 1979, llegó con los Lodi Dodgers de la liga semillera californiana. Tras medio año de entrenamiento, pasó al San Antonio Missions de la Doble A. Finalmente, arribó a los Dodgers tras dejar una marca de 162 ponches en la liga texana.

Con los Bums todo fue un carrusel de estadísticas, reconocimientos y marcas de la franquicia. Conquistó la Serie Mundial en su año debut, al tiempo que recibió el Cy Young —gallardete al mejor pítcher de la Liga— y el nombramiento de Novato del Año.

El sello que lo distinguió a lo largo de la Liga Nacional fue su lanzamiento de tirabuzón. Mientras que al pítcher estadounidense Carl Hubbell le llevó ocho años crearlo; al Toro le bastaron dos años para dominarlo y perfeccionarlo. Al mexicano le aumentó el acto reflejo inconsciente de levantar la mirada al cielo. Esta rúbrica de lanzamiento sacó al mexicano pródigo de varios apuros. A su recurso técnico favorito le debe gran parte de sus más de dos mil ponches acumulados tras 17 años de carrera en la MLB.

Pero también para coaches rivales de su liga representaba un jugador completo que lo llevó a ganar el bat de plata —reconocimientos en la categoría de pítchers— durante las temporadas de 1981 y 1986.

Valenzuela representó seis veces al equipo de la Liga Nacional en el Juego de Estrellas. Todas fueron en sus primeros seis años como pelotero en la máxima Liga. Pero tal vez una de las más significativas actuaciones se dio cuando ponchó a cinco adversarios seguidos, alcanzando una marca en poder del mítico Hubbell.

Para los fanáticos de Dodgers, los cuales crecieron sobre todo en la comunidad latina de Los Ángeles con el brillo de Fernando en la novena local, uno de los partidos más emblemáticos de su ídolo fue el del tercero de la Serie Mundial de 1981. Lo pitchó completo. Salió victorioso y contribuyó para vencer a los Yanquis de Nueva York. La fiesta no fue para menos, pues habían pasado 16 años del último título para Dodgers.

El pelotero mexicano también jugó con otros cinco equipos de Grandes Ligas, pero no alcanzó ni las cifras ni el brillo logrado con la novena angelina. Su último partido en la MLB fue con los Cardenales de San Luis en julio de 1997. Su marca se quedó en 173-153, en un legado único.

Tras su regreso a México, jugó con los Águilas de Mexicali de la Liga del Pacífico. Y a recientes fechas formó partel del staff de coacheo del equipo nacional que participó en el Clásico Mundial de 2006 y 2009.

Justo un día antes de que se celebren los 200 años del inicio del movimiento de Independencia de México, Fernando Valenzuela festejará sus 30 años de aquel imborrable 15 de septiembre de 1980, día en que El Toro demostró ante los Astros de Houston que las fechas míticas se forman primero con la seguridad de uno mismo por querer construir la mejor de las historias