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Como Aurelio Rodríguez Ituarte lo hizo, pocos jugadores han sido capaces de engalanar a la Liga Mexicana del Pacífico lo han hecho.

Maestro del fildeo, profesional dentro del terreno de juego, caballero en el diamante y fuera de él, ícono de la franela de los Cañeros de Los Mochis y por sus muchos méritos, del beisbol mexicano.

Aurelio fue el muchacho maravilla que a los 17 años llamó la atención de los buscadores de los entonces Angelinos de Anaheim para comprar su contrato en 1969. Pelotero de apenas dos años de experiencia en la entonces Liga Central y una efímera actuación en el beisbol de verano.

Ahí nació su leyenda en la Mexicana del Pacífico. Durante 19 temporadas, salvo una rara excepción, año con año, sin importar equipo con el que estuviera en Grandes Ligas, la fecha en que terminara su actuación o las condiciones de posible cansancio en que se encontrara, Aurelio Rodríguez se presentó en la pelota de invierno.

Aquel guante privilegiado, aquel brazo potente y educado, sus ganas de triunfo, su compañerismo, su actitud ante el aficionado.

Fue en 1989 que decidió colgar los spikes, luego de haber regalado a los aficionados el disfrute de su desempeño, sin concesiones, sin condiciones, sin regateo alguno.

Llegó a la LMP siendo “el prospecto” nativo de Cananea que hizo de Los Mochis su segunda ciudad natal, para ahí engrandecer y darle orgullo al uniforme de los Cañeros de Los Mochis.

Los números dibujan su grandeza:.273 de por vida, 1205 hits conectados, 129 jonrones, 641 producidas y por sobre todas las cosas, ser reconocido y admirado como el mejor antesalista que jamás había pisado los terrenos de la pelota invernal.

El gran Aurelio representó a México en dos Series del Caribe, en 1978 en Mazatlán, Sinaloa con los Tomateros y en 1984 con el equipo de Los Mochis en San Juan, Puerto Rico, donde dejó constancia de su calidad en el diamante, siendo elegido para el equipo de las estrellas: el Equipo Ideal; por su estupenda actuación en la antesala.

Ese mismo que simultáneamente, permaneció 4 temporadas con los Angels, con los Senadores de Washington, con los Tigres de Detroit, Padres de San Diego, Orioles de Baltimore, Medias Blancas de Chicago y los Yanquis de Nueva York.

Como defensivo, apenas un inmortal del calibre de Brook Robinson pudo hacerle hacía sombra pero aún así, en 1976 fue reconocida su excelencia defensiva ganando el Guante de Plata.

Por su grandeza en los diamantes y fuera de ellos fue reconocido en múltiples ocasiones, hasta llegar a la galería de los inmortales en el Salón de la Fama del Beisbol Profesional Mexicano en 1995. Lo menos para alguien que como él, construyó con paso firme una senda de recuerdo permanente.
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AURELIO RODIGUEZ, UN PERSONAJE DE EPOCA

(1947-2000)

Como Aurelio Rodríguez Ituarte lo hizo, pocos jugadores han sido capaces de engalanar a la Liga Mexicana del Pacífico lo han hecho.

Maestro del fildeo, profesional dentro del terreno de juego, caballero en el diamante y fuera de él, ícono de la franela de los Cañeros de Los Mochis y por sus muchos méritos, del beisbol mexicano.

Aurelio fue el muchacho maravilla que a los 17 años llamó la atención de los buscadores de los entonces Angelinos de Anaheim para comprar su contrato en 1969. Pelotero de apenas dos años de experiencia en la entonces Liga Central y una efímera actuación en el beisbol de verano.

Ahí nació su leyenda en la Mexicana del Pacífico. Durante 19 temporadas, salvo una rara excepción, año con año, sin importar equipo con el que estuviera en Grandes Ligas, la fecha en que terminara su actuación o las condiciones de posible cansancio en que se encontrara, Aurelio Rodríguez se presentó en la pelota de invierno.

Aquel guante privilegiado, aquel brazo potente y educado, sus ganas de triunfo, su compañerismo, su actitud ante el aficionado.

Fue en 1989 que decidió colgar los spikes, luego de haber regalado a los aficionados el disfrute de su desempeño, sin concesiones, sin condiciones, sin regateo alguno.

Llegó a la LMP siendo “el prospecto” nativo de Cananea que hizo de Los Mochis su segunda ciudad natal, para ahí engrandecer y darle orgullo al uniforme de los Cañeros de Los Mochis.

Los números dibujan su grandeza:.273 de por vida, 1205 hits conectados, 129 jonrones, 641 producidas y por sobre todas las cosas, ser reconocido y admirado como el mejor antesalista que jamás había pisado los terrenos de la pelota invernal.

El gran Aurelio representó a México en dos Series del Caribe, en 1978 en Mazatlán, Sinaloa con los Tomateros y en 1984 con el equipo de Los Mochis en San Juan, Puerto Rico, donde dejó constancia de su calidad en el diamante, siendo elegido para el equipo de las estrellas: el Equipo Ideal; por su estupenda actuación en la antesala.

Ese mismo que simultáneamente, permaneció 4 temporadas con los Angels, con los Senadores de Washington, con los Tigres de Detroit, Padres de San Diego, Orioles de Baltimore, Medias Blancas de Chicago y los Yanquis de Nueva York.

Como defensivo, apenas un inmortal del calibre de Brook Robinson pudo hacerle hacía sombra pero aún así, en 1976 fue reconocida su excelencia defensiva ganando el Guante de Plata.

Por su grandeza en los diamantes y fuera de ellos fue reconocido en múltiples ocasiones, hasta llegar a la galería de los inmortales en el Salón de la Fama del Beisbol Profesional Mexicano en 1995. Lo menos para alguien que como él, construyó con paso firme una senda de recuerdo permanente.